Para quienes guardan un fuego que no se muestra, sino que arde en la penumbra de los cuerpos que se adivinan, en las curvas que enloquecen, en los mapas que solo las bocas trazan. Para quienes saben que el amor, cuando es secreto, no es menos verdadero: se hace ritual en la sombra, invención en la noche, y sueño que jadea sobre la yema de la piel
hasta volverse la única ley que el tiempo no perdona ni olvida.
Para ti, mi Pantera Negra.

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