Para quienes han visto al tiempo tallar huellas, y en lugar de cicatrices, hallaron bendiciones calladas. Para quienes comprenden que el amor, cuando es verdadero, no borra el pasado, sino que lo transfigura: lo convierte en lluvia que purifica, en fuego que consagra, y en un presente donde las manos, al entrelazarse, siembran floreceres eternos.
Para ti, mi Pantera Negra.

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