Tiempo II - Fuego Matinal


Para quienes han decidido no detener el tiempo, sino quemarlo en la cintura del amado, beberlo de fuentes ardientes y transformar cada instante en una hoguera compartida. Porque el amor verdadero no congela los segundos: los incendia, los convierte en ríos desbocados de instinto y escribe con labios sedientos mapas de hambre que solo conducen al volcán eterno donde dos almas renacen, fénix insaciables, de las cenizas de cada bosque quemado.


Para ti, mi Pantera Negra.


Sacrilegium Amoris - Sacrilegio de Amor


Para quienes han convertido el cuerpo amado en mapa sagrado y sacrílego, donde cada línea es un deseo trazado, cada curva, una constelación por besar. Para quienes saben que el amor verdadero es un rito que no pide perdón: consagra lo prohibido, eleva el tacto a plegaria, y en la memoria de la piel encuentra el fuego que ni el tiempo logra apagar. Que estos versos sean el testimonio de que amar, cuando es entrega total, siempre será un sacrilegio bendito: un hundirse en la llama que redime hasta la eternidad.


Para ti, mi Pantera Negra.


El Sueño - Presagio en la Estela


Para quienes han sentido que el deseo no espera: se adelanta, inventa huellas en la memoria, teje perfumes de luz y sombra y dibuja mapas de territorios aún no andados. Para quienes saben que el amor verdadero comienza antes del encuentro, en esa vigilia sagrada donde el alma ya naufraga en lo no nombrado, ya escucha risas que aún no suenan, y ya se entrega, ciega y bendita, al mar que la espera.


Para ti, mi Pantera Negra.


Siempre


Para quienes han encontrado el amor en medio del cortocircuito, donde los labios no acarician sino que interceptan, y los cuerpos se escriben no en sábanas, sino en asfalto y código binario. Para quienes saben que a veces la conexión más profunda nace de un fallo en el sistema, de un glitch en el alma que dos seres eligen habitar como su única verdad. Que estos versos sean el monumento de piel pálida que perdura cuando todo lo demás es estática, vapor y neón parpadeante en la noche eterna.


Tiempo I - Eterno Suspiro


Para quienes han deseado detener el tiempo no en un instante cualquiera, sino en el fuego de unos ojos, en la tibieza de unos labios, en el misterio de un pensamiento o en la geografía estrellada de una piel. Para quienes saben que el amor verdadero no se mide en horas, sino en la capacidad de robarle al tiempo miradas, besos, caricias y confesiones, haciendo de cada segundo un territorio infinito donde el ‘te quiero’ es el único reloj que importa.


Para ti, mi Pantera Negra.